Uno de mis artículos más leídos es 17 frases imprescindibles para decirle a un hijo . Son unas frases absolutamente poderosas para afianzar el vínculo, la confianza, el respeto y el amor entre padres e hijos.
Lógicamente, no hace falta decirlas todas de manera automática, ni obligarte a tener una relación “irreal” con tus hijos. Es decir, si no te salen de corazón, mejor escoger cuáles son las que tu hijo necesita, y, por lo tanto, tú necesitas decirle a él en mayores ocasiones.
Hay padres que cuando les asesoro me preguntan: “Pero, Tania, ¿no se acostumbrarán a que siempre estamos ahí, dándoles apoyo y se volverán unos vagos sin esforzarse en la vida?”. Pues NO, la verdad es que no, cuando alguien te da su apoyo, su confianza, su respeto, su amor incondicional, está ahí en las buenas y en las malas, te brinda ayuda cuando la necesitas, te dice las cosas con coherencia y amabilidad cuando considera que algo es incorrecto, te muestra su mejor cara para que tú aprendas a encontrar la tuya… nunca, NUNCA, vas a volverte un “vago pasota” de la vida, AL CONTRARIO.
Si tienes dudas, reflexiona ante este ejemplo:
- Imagina que tienes una pareja que te grita, le cuesta valorar tus cosas buenas, te hace llorar, no te comprende, no confía en ti, nunca te muestra su apoyo, a veces le tienes miedo de verdad, se enfada con facilidad, te dedica pocas palabras bonitas, etc. ¿Qué harías?, ¿seguirías con ella?
- Imagina que tienes una pareja que te escucha, te orienta, te muestra siempre su apoyo, se esfuerza por comprenderte, confía en ti, pocas veces se enfada y sabe reconocer sus errores, te dedica palabras bonitas, etc. ¿Qué harías?, ¿te volverías un ser sin ganas de vivir la vida y esforzarte poco por tener ya una buena pareja, o en realidad tu felicidad sería trasladada a todos los ámbitos de tu vida?
Este ejemplo no es correcto al 100 % ya que no es lo mismo una pareja que tus padres, estos son los mismos durante toda tu vida. Pero sé que te ha ayudado a reflexionar sobre la lógica aplastante de que cuando alguien te trata bien, tú te sientes bien y tienes más ganas de seguir adelante. Si no es así, es cuando la vida es menos apasionante.
Pues exactamente eso es lo que les pasa a los niños: si tú les das apoyo, amor, respeto, confianza, libertad y comprensión, así se mostrarán ante la vida.
He decidido mostrarte 11 frases que nunca deberías decírselas a tus hijos (recuerda que hablo en masculino porque pienso en el mío mientras escribo), que quiero que tengas en cuenta a partir de ahora y las deseches de vuestra vida en familia:
- Ya no te quiero: a veces se nos olvida que nosotros somos lo máximo para nuestros hijos. Es decir, de nosotrosdepende el resto de su vida. SÍ, es así. Nuestro ejemplo, nuestro apoyo, la seguridad que les aportemos marcarán su personalidad y su vida adulta. Todo lo que les decimos, para ellos, es verdad, y se lo creen con todas sus fuerzas. Por lo tanto, nunca les debemos hacer sentir que ya nos los queremos, esto es aberrante para cualquier persona. Aparte de hacerles sentir mal y generarles frustración, crea en ellos un sentimiento de soledad e inseguridad real que solo fomenta cosas negativas. Demuéstrales a tu hijos todo el amor que puedas y dilo
- Me arrepiento de haberte tenido: en muchas ocasiones los padres se frustran de tal manera, sobre todo cuando no salen las cosascomo ellos quisieran, cuando no consiguen pasar por el aro de sus intereses a los hijos, que acaban diciendo cosas realmente hirientes a estos. Decirle a un hijo que te arrepientes de haberlo traído al mundo es como una puñalada en la espalda cuando menos te lo esperas. Les genera ansiedad, desazón, desconfianza, soledad, ¿Esto quieres para ellos?
- Ojalá tu primo fuera mi hijo en vez de tú: quien dice primo, dice hermano, amigo… las comparaciones son odiosas, el hacer sentir a un hijo que prefieres a otro en vez de a él (que es un ser especial y único, con sus cosas buenas y sus cosas malas como todo el mundo) es muy ruin. Si dices este tipo de cosas quizás deberías plantearte por qué las dices, recapacitar sobre ello. Quizás te das cuenta de que tienes mucho que trabajar e investigar sobre ti mismo, y que, no debes pagar tus problemas con tus hijos, ni siquiera cuando pienses que la raíz de todos son ellos (entonces con más razón debes planteártelo). Debes mirar hacia dentro, sopesar qué pasa y controlar tu irritación. Pero nunca hacer creer a un hijo que prefieres a otro, que además, no lo pensarás de verdad.
- Eres tonto: insultar a los hijos tiene una serie de efectos negativos para ellos, igual que si insultamos a cualquier persona, pero todavía en mayor medida si nos dedicamos a faltar el respeto a nuestros propios hijos. En este artículo puedes aprender más sobre los insultos hacia ellos y sus consecuencias.
- No vas a ser nadie: efectivamente, nuestros hijos no van a ser nadie si nos dedicamos a soltarles este tipo de lindezas. Muchas familias, sobre todo cuando sus hijos están en la adolescencia, empiezan a perder los papeles con el tema del futuro. En vez de apoyarlos más, demostrar confianza y comprensión por esa época de cambios por la que hemos pasado todos, se dedican a hacerles sentir mal por cada paso que dan, y el tema académico se convierte en un infierno. A los hijos hay que darles alas sin cortárselas, nunca debemos decirles que no llegarán a nada en la vida, porque si esto, además, llega a ser así, seremos los culpables de ello, algo habremos hecho mal y no precisamente será por culpa de no hacer los deberes o de no recoger la habitación, sino de no haberles mostrado el afecto que necesitaban cuando lo necesitaban. Anima a tus hijos en todas las etapas de su vida y reconfórtales con tus palabras de madre/padre y comprensión, no te ocupes de hundirlos.
- ¿A quién quieres más a papá o a mamá?: este es un error bastante común en todas las familias, en donde también se incluyen tíos, abuelas, abuelos, primos… y de todas las variantes habidas y por haber. Es una locura hacer a un hijo decantarse hacia un lado o hacia el otro, no nos damos cuenta de que no pueden elegir y de que se sienten mal al hacerlo. Es como si a ti te pregunta alguno de tus hijos: “¿a quién quieres más, a mi o a mi hermana?, ¡a los dos igual, no me preguntes esas cosas!”, y si te lo pregunta una amiga: “¿a quién quieres más, a tu hijo o a tu hija?, ¡por Dios, a los dos, no puedo decantarme por ninguno!”. Bien, ¿por qué a ellos les ponemos en esta tesitura con lo que conlleva? Nunca les preguntes esto a tus hijos e imponte si algún familiar les hace este tipo de cuestiones.
- Deja de llorar ya: esto es curioso, no nos damos cuenta de que reprimimos los sentimientos y las necesidades de nuestros hijos todos los días. No grites, no llores, no te quejes, no toques aquello, no te dejes la comida… Todo esto hace que crezcan con todas estas necesidades dentro y luego en la vida adulta lo exterioricen con algún déficit emocional-social. Acompaña, guía, respeta, quiere… pero no reprimas sus necesidades.
- Me tienes harta: puf, cuando les dices esto se sienten como “perdidos”, jolín, hartan a quien más les quiere, entonces ¿quién les queda?, ¿quién los “aguantará”? Esta frase y similares liman la autoestima de tus hijos. Muérdete la lengua y reflexiona antes de decirlas.
- Cuando yo tenía tu edad hacia esto y tú no: esta frase la escucho día sí y día también. Como te he comentado antes, las comparaciones son odiosas,hacen daño. Y encima, con las de este tipo los comparamos con nosotros mismos. Tenemos que ser conscientes de que nuestros hijos no son nosotros y no viven en la misma época. Lo más seguro, por otra parte, es que tú a su edad hicieras aquello que quieres que haga él, pero no te sentías bien haciéndolo, ¿entonces qué afán hay con ello? Los niños van a su ritmo y si se respetan sus necesidades y se confía en ellos, todo llega y de manera natural y acompañada. Si te sentías bien con ello, entonces es que era tu momento, pero el de tu hijo todavía no ha llegado.
- Cállate ya: esta es una de las múltiples maneras que se utilizan para cohibir a los hijos. Parece que, en algunas situaciones, molestan a los padres. Por el hecho de ser niños y de hacer cosas de niños, los padres se sienten molestos e incómodos. Se les pide que guarden silencio, que se vayan a su habitación, que “respeten” a los mayores… cuando no nos damos cuenta de que a quien faltamos el respeto en primera instancia es a ellos. Hay muchas maneras de educar a un hijo, y, con este tipo de frases, no estás en la manera correcta.
- Ya verás cuando llegue tu padre/madre: aquí se cometen dos errores graves: el primero, meter miedo y amenazar a los hijos, con esto solo fomentamos el que se muevan por la vida con miedo y que hagan las cosas por una motivación abrumadora que, precisamente, no es su motivación interior. El segundo, darle más “importancia” o la “batuta” a uno de los dos progenitores, haciendo así que uno tenga más potestad que el otro. Lo único que le enseñamos con esto es que la sumisión forme parte de su vida y de su personalidad, así como a que hay que seguir siempre al más fuerte y venerarlo. Cuando, en realidad, lo que queremos es que nuestros hijos sean dueños de su propia vida, quizás deberías empezar por ser dueño de la tuya propia y encontrarte a ti mismo, para poder así enseñar a tus hijos desde el respeto y la empatía.
Lógicamente, hay infinitas frases que no se deben decir a los hijos, entran aquí, entre otras, todas las relacionadas con los premios y castigos (cómete esto e iremos al parque/como no te comas esto no iremos al parque), etc. Pero aquí tienes una idea aproximada de lo que comúnmente se dice en los hogares y que se debe erradicar si queremos que los niños crezcan felices, responsables y libres.
Si las has dicho o las dices, seguramente que al leer este artículo te has sentido algo culpable. Sentirse así tiene una área positiva: la de reflexionar y querer cambiar. Así que no te hundas y SIGUE ADELANTE, tú puedes cambiar tu vida y la de tus hijos, el poder está en ti.
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Fundadora de Edurespeta, Escritora, Especialista en Educación basada en el respeto, la empatía, el acompañamiento, la lógica y la evidencia científica, creadora de la Educación Real®, Educadora, y Asesora – Formadora de familias y profesionales
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Me encantó este artículo x lo tanto me suscribiré .
Es verdad reconozco muchas de esas frases de mi madre y los sentimientos q me generaban
Me gustó mucho los consejos, mis padres me dicen eso todo el tiempo y me molesta, hieren mi autoestima.
Gracias por los consejos me gustó mucho la web se la recomiendo a todos mis compañeros de clase y a gente que esta pasando por lo mismo que yo.
Hablamos por privado. Un abrazo y GRACIAS
Hola.
Estoy totalmente convencido de que esas 11 frase y algunas más, nunca se deberían decir a un hijo. Pero yo en mi infancia tuve que escuchar alguna de ella y no por eso me afectaron negativamente. . Ellos como niños necesitan respeto pero eso tenemos que enseñarselo y algunas veces esto entra en conflicto con lo que como niños ellos deben de hacer y lo que realmente les apetece. Aquí es el momento como padres donde poner los limites pero en ningún momento usar ese tipo de frases.
Es mi humilde opinión dentro de mi ignorancia y sólo con la experiencia que me da ser padre.
Un saludo
duele tener 29 años y leer este articulo buscando en google “padres que no valoran” y darte cuenta que las 11 las hicieron contigo, y todavia. Asco de vida.
Mis padres ya me dijeron estas frases y otras igual de hirientes miles de veces y todavía lo hacen. No sé para qué me trajeron al mundo, es más, no sé ni para qué he nacido.
Felicitaciones por el artículo, es brillante. Mis respetos.
Sí te entiendo, yo tengo 35 años y sigue siendo sumamente doloroso.
Saludos.